Se
ven tantos escombros,
Que
cierran ventanas.
Son
como almohadones,
Amortiguando
mi espalda.
Y
es el grito tan fuerte,
Que
hace levantar el polvo,
Remover
esos gestos de nada,
Y
tirarle una piedra a las arañas.
De
cerca no se ven salidas,
Ni
abrazos, ni brisas.
Solo
ruinas y mas ruinas.
Golpes
dados y objetos destrozados.
Hay
un hombre sentado,
Mirando
a los esclavos.
Hace
su trabajo,
Ama
a los escombros.
Y
en un ambiente tan colapsado,
La
belleza entra por sorpresa,
Sin
brazos y sin piernas,
Solo
es ella entre las ruinas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario