Hoy un plano
opaco me habla.
Hoy los vértices
son solo de un color.
Tu aspecto
monocromo,
Imita la lujuria
del cuerpo de mi amada,
Y a veces los
confundo,
Hasta no saber
con quien hago el amor.
Si algo se,
Es que sos todo.
Cada reflexión
es tuya,
Y no de mi ser,
Cobalto.
Sereno vas a ser
siempre,
Como así
azulejo.
Frio,
Tal mi piel.
Tan triste,
Como cuando
ella,
Amiga del
índigo,
Me toca
demasiado.
Te quiero en mi
piel Azulino,
Hermano de
aquel,
El colorado,
parientes los dos,
Del más
femenino, el amarillo.
Aléjate de todos
ellos,
Despréndete
Cobalto
De las garras de
la luz,
De la refracción
hija de esta.
Niega toda tu
descendencia,
Rechaza a esos
hijos que eyaculas,
Enfréntalos y
cuéntales de este ser,
Al que estimulas
por demás.
Existes para
estar conmigo,
Superficie y
textura,
De todas,
Todas y cada una
de mis realidades.
Seamos uno Cobalto,
Emanemos color,
Sudemos amor
azul,
Y digámosle
adiós,
A este círculo
de Dios.
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