Te jactas de ser
un producto perfecto,
Un resultado
exquisito.
Con tus índigos
tintes,
Pintas las
nubes,
Pintas el telar que
cubre
Los pechos de la
sirena.
Te alojas en la
culpa de la sombra,
Por hacerte un
pariente azulgrana.
Nos pides
atención,
Exhibiendo tus
dotes cromáticos,
Más arrogancia y
soberbia,
Más odio y
belleza por ser color,
Serás siempre un
hijo bastardo,
De este círculo
de Dios.
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