viernes, 13 de enero de 2012

Alma Mía

Que alguien pregunte por mi alma.
No sé donde la vi por última vez.
Que entre las hojas la pude tener cerca.
Aunque sin asumir un papel.

Enfríate por dentro,
Deseo mío de carnalizar su cuerpo.
Que acabe oscuro, como el terminar de cada día,
Entre tus pechos y tu ombligo.

Porque tu flaqueza llena todos mis poros,
Gran instrumento armónico que es tu cuerpo.
Que toque las desafinadas cuerdas de esta alma.
Que genere desde mi interior, una música concreta.

Que así espero encontrarte, alma mía.
Sino persigo ese poderoso medio metro de pelo negro,
Tocare las notas de mi redención,
Que se alejó de vos hace tiempo.

Que alguien pregunte por mi alma.
La volví a ver cerca de mis libros.
Jugando a ser historias, pensamientos,
Apareciendo dentro de este cuerpo, para llenarse de sangre.

No me abandones, alma mía.
Hoy te necesito, en el presente de mi tiempo.
Para que me recuerdes,
Lo mucho que te adoro y te desprecio.

Porque hoy tanto deseo que este conmigo,
Y toda tu flaqueza arrope mis rincones.
Que tu pelo se enferme con mi estupidez,
Y me suplique por un poco de razón.

Así, hablemos de lo mucho que te odio,
Y de cómo deseo que vuelvas a estar dentro de mí.
Mi alma, que perteneces a mí, que nunca te fuistes,
Y menos lo harás, sin despedirte.

Regresa de una vez, alma mía.
Hazte amiga de mi soledad otra vez.
Ella te extraña, y quiere oír tu voz animal,
Languideciendo de placer.

Respóndeme, alma mía.
Que quiero saber si alguna vez,
Seremos azul y blanco.
Azul mi vacio fondo, y blanca, tu hermosa piel.

¿Quién es hoy mi musa, alma mía?
Te hablare, y te pediré que regreses a mí.
Para poder, al fin, carnalizar tu cuerpo,
Y así ser, celestes en un pincel.

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