martes, 31 de enero de 2012

Hasta que llegue el momento

Hasta que al masturbarme,
No sienta nada relacionado a tus pecados.
Hasta que en mis fantasías,
No se incluyan tus abrazos.
Que me hierva la sangre
Hasta que llegue el momento.

Hasta que al masturbarme,
Tu cara sea una foto desenfocada.
Hasta que en mis fantasías,
Tus besos queden fuera de contexto.
Que me exciten tus reflejos,
Hasta que llegue el momento.

Hasta que al masturbarme,
El placer solo sea la acidez de mis recuerdos.
Hasta que en mis fantasías,
Tu vello lastime los poros de mi cuerpo.
Que me tiemblen los muslos,
Hasta que llegue el momento.

Hasta que mi miembro se convierta
En un ramo de deseos compartidos,
Hasta que eyacule flores con tu olor,
Hasta ahí,
Te querré.

Hasta que llegue el momento,
Te querré. 


 Tuyo, Charles.

Alina y los labios del Dragón

Vuelve Alina,
Al acertijo de esta gloria.
Regresa, abárcame las piernas.
Comparte tus miedos,
Acaricia el soplar de la incertidumbre,
Besa mis labios de Dragón.

Vuelve Alina,
Al paseo del orgullo.
Dales a las hojas de esos arboles
El placer de aventurar en tu cuerpo.
Háblame del sadismo,
O besa mis labios de Dragón.

Vuelve Alina,
Al tiempo de nuestro sexo.
Riega el deseo de las especies por adorarte,
Cúbrelas con tu extenso cabello marmolado.
Recuerda los mediodías de alimento y pasión,
Y besa mis labios de Dragón.

Vuelve Alina,
Al ritmo de las olas.
Olvídate de censurar tu figura,
O de disimular los rincones de tu pecho.
Al hablar los mares a través de mi boca
Te suplican que nades hacia mis labios de Dragón.

Vuelve Alina,
Al sentir de este bosque.
Exprésale a estas criaturas,
La razón de tu partida,
Y que tu voz por fina,
No se enrede entre tus rulos de león.

Cumple los deseos
Que hechos fuego de mí boca salen,
U oblígame a despedirte
De mis labios de Dragón.

domingo, 29 de enero de 2012

El circulo de Dios

Desde el comienzo,
A través de un plan irregular,
Con pigmentos que no eran
Ni primarios ni secundarios,
Con caras,
Que no eran bellas,
Menos hermosas,
Comenzaron a dibujar,

Artífices del plan maestro,
Se negaron a responder.
Conscientes de su poder,
Esperaron el momento.

Cada gota de su ser,
Se volvió tinta.
Cada expresión de sus rostros
Empastó un pincel.

Entre si se multiplicaron,
Los hermanos se despidieron,
Los lazos se separaron,
Los complementarios se conocieron.

Este infernal, y
Diabólicamente colorido
Circulo de Dios,
Así nació.

Afrodisiaco (Parte 3 -Final-)

Hoy un plano opaco me habla.
Hoy los vértices son solo de un color.

Tu aspecto monocromo,
Imita la lujuria del cuerpo de mi amada,
Y a veces los confundo,
Hasta no saber con quien hago el amor.

Si algo se,
Es que sos todo.
Cada reflexión es tuya,
Y no de mi ser, Cobalto.

Sereno vas a ser siempre,
Como así azulejo.
Frio,
Tal mi piel.

Tan triste,
Como cuando ella,
Amiga del índigo,
Me toca demasiado.

Te quiero en mi piel Azulino,
Hermano de aquel,
El colorado, parientes los dos,
Del más femenino, el amarillo.

Aléjate de todos ellos,
Despréndete Cobalto
De las garras de la luz,
De la refracción hija de esta.

Niega toda tu descendencia,
Rechaza a esos hijos que eyaculas,
Enfréntalos y cuéntales de este ser,
Al que estimulas por demás.

Existes para estar conmigo,
Superficie y textura,
De todas,
Todas y cada una de mis realidades.

Seamos uno Cobalto,
Emanemos color,
Sudemos amor azul,
Y digámosle adiós,
A este círculo de Dios.