Mostrémosle el pecho al dolor,
Mastiquemos angustias
Y saboreemos el gusto de la
mierda.
Es una orden, seamos machos.
No bailemos, no lloremos, No besemos,
Encarnemos nuestro género.
Muy masculinos que sean nuestros
gestos,
Seamos machos, muy machos.
Golpeemos a los sensibles,
Escupamos el romance por el ano,
Pisoteemos la expresión mundana
Propia de los débiles.
Orinemos cualquier sexo inferior,
Y en caso de una fuerza
atestiguar,
Escuchemos al silencio,
Que nos regocija más que las
palabras.
Arrojemos todo aquello
Que nos hace hombres.
Comencemos con gritos,
Con voces bien agudas,
Que hablen de lo mucho
Que disfrutas de ser macho.
Prosigamos besando las penas
Todas aquellas que iremos
defecando,
Actuemos sin miedo, porque somos
machos
Y no menos.
Enarbolemos nuestro pene,
Al ritmo de la masculinidad,
Que sea objeto de denuncia,
De un grupo de llorones
A quienes no les funcionan
Ya las contracciones
Extirpemos litros de miedos
Provenientes de nuestro pecho,
Sobre los blondos rizos
De quien nos acompaña.
Y si al hacerlo hay manchas,
No hay culpa, en los machos no
hay faltas.
Reguemos con lágrimas pasadas
Los senos de nuestra amada,
Y si lo piensas, es cierto,
Ya nos odiamos,
Por lo que al existir,
Nuestra masculinidad nos impone.
Seamos machos,
Por lo que al existir,
Nuestra masculinidad nos impone.
Seamos machos,
Pero menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario