Ay sirena, ¿Qué le diré a éste cuerpo,
Cuando tu pelo ya no toque
mis partes?
Ay sirena, amada mujer marina,
Envenenas mi templada
soledad
con la humedad de tus violetas olas.
Si pudiera elegiría la humedad
eterna, solo para sentir
por siempre,
a mi soledad
por ti ahora enferma.
Ay sirena, ¿Que haré con mis recuerdos?
Por tantos que son no me abandonarán.
Ay sirena, místico ser diferente,
Enamoras cada
una de mis venas,
Y haces a mi
tibia sangre circular.
Nadaría cada uno de tus mares
para entregarte humedecidamente,
sin prejuicio, el amor que
te pueda dar.
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