En como hacían los ruidos,
Las voces de esa dama concentraron
A las más débiles entrañas.
Se amontonaron a golpes
Sin notar la obviedad de sus
pulsiones,
Y esa bella dama abrió el
paraguas
Para evitar el derroche de
posibles palabras.
Pasé rápido a rescatarlas,
A aquellas inocentes emociones,
Para luego entregárselas
A otra mujer que las merezca.